1987, el año de los cuatro trofeos.

1987, el año de los cuatro trofeos.

En 1958 se decidió implantar un campeonato para constructores además del ya existente desde 1950 para pilotos, así nacieron el Mundial de Pilotos y el Mundial de Constructores. Sin embargo hubo un año en que se duplicaron los certámenes, se disputaron cuatro campeonatos diferentes en el Mundial de Fórmula 1.

Los Trofeos Jim Clark y Colin Chapman fueron una especie de premio consolación dentro del mundial de 1987, único año en que estuvieron vigentes. Dichos trofeos se crearon para premiar a los equipos que disputaban el mundial con motor atmosférico ya que, mientras se esperaba la vuelta de este tipo de motores en 1989, los que no disponían de un motor turbo, casi nada, o nada, podían hacer al tener unos 300 CV menos, solo llenar las parrillas y evitar su desaparición.

Los F1 atmosféricos cubrieron el expediente decorosamente, aunque no lograron lo que algunos coches de F2 en los años 60 (a los que se permitía su inscripción en algunas pruebas de F1), que en algunos circuitos llegaron a mezclarse con los F1 punteros, como en Nürburgring.El déficit de potencia hacía que las velocidades máximas en trazados veloces como Monza fueran 50 km/h menores que las de los mejores turbo. Por vuelta eran 7 segundos más lentos en circuitos rápidos y 3.5 segundos en los trabados como Mónaco y Hungría. Sólo en Alemania, España y Japón logró el mejor atmosférico perder sólo una vuelta respecto del ganador. La diferencia de prestaciones entre las escuderías con motor V8 Ford Cosworth DFZ con respecto a las otras que utilizaban los propulsores turbo era significativa, todos los grandes equipos poseían un propulsor turboalimentado y los pequeños equipos privados tenían que tirar con el V8 de Cosworth, creando prácticamente una especie de segunda división en la F1 que dejó imágenes deplorables, como observar a muchos pilotos ser doblados hasta en cuatro o más ocasiones en una misma carrera, por ello la FISA decidió darle una oportunidad a dichas escuderías humildes de pelear por títulos.

Habían nacido el Trofeo Jim Clark y el Trofeo Colin Chapman, respectivamente otorgados al piloto y al equipo con motor atmosférico que mejor lo hiciera durante la temporada, y que se disputarían en paralelo con los campeonatos habituales de conductores y constructores.-Trofeo Colin Chapman: lo recibía el mejor equipo con motor atmosférico. Los contendientes eran 5: Tyrrell, AGS, March, Lola y Coloni. El Tyrrell DG016 resultó el mejor monoplaza con motor aspirado de la temporada, demostró una sólida fiabilidad y fue gracias a ello que de 16 carreras ganó 11, logrando cinco dobletes, sumó más puntos que el resto de equipos juntos, llevándose con claridad el “Trofeo Colin Chapman”.

La escuadra británica era la más profesional de todas, y fue capaz de poner 2 coches en pista en cada carrera, mientras que el resto sólo tenía medios para inscribir uno.Con la superioridad de Tyrrell, el interés residió en ver quién acababa subcampeón. Lola se puso en 2ª posición tras la victoria de Philippe Alliot con el LC87 en Bélgica, pero 4 retiradas consecutivas posteriores y la regularidad de Pascal Fabre con el AGS JH22, hicieron que éste ascendiera al segundo lugar. Pero de repente el coche francés perdió toda competitividad y apareció de la nada Iván Capelli con su March 871, que “subió al podio” en 5 carreras consecutivas, incluyendo 2 victorias, y al final de esta racha, en España, le quitó la segunda plaza a AGS.

De nuevo las fuerzas cambiaron, Lola ganó en Jerez y también en México, mientras el March de Capelli abandonó y el AGS de Fabre fue incapaz de clasificarse por 3ª vez en 4 carreras. Alliot tuvo la compañía de Yannick Dalmas en los 3 últimos GP, pero dado que Lola había inscrito oficialmente un sólo coche, el belga no podía sumar puntos. Dalmas fue, junto con los Tyrrell, el único en acabar en Japón, la penúltima cita, así que ninguno de los tres equipos sumó puntos en Suzuka.

Todo se resolvería en la cita final, Australia. Lola era segundo, con 43 puntos; March tercero con 38 y casi fuera de la lucha, AGS cuarto con 35. Capelli acabó con las opciones de March al hacer un trompo y Lola, al retirarse Alliot, se puso contra las cuerdas. Roberto Moreno, sustituto de Pascal Fabre en las dos últimas carreras, le podía dar el subcampeonato a AGS si ganaba la carrera, pero Tyrrell y Jonathan Palmer estuvieron intratables y Lola pudo respirar tranquila. Eso sí, la pelea por el título no tuvo ninguna emoción, en Hungría, a 7 citas del final, Tyrrell se había proclamado campeón, segundo fue finalmente Lola, tercero AGS, cuarto March y quinto Coloni.-Trofeo Jim Clark: 7 pilotos participaron en el campeonato que honraba la memoria del bicampeón escocés, Jonathan Palmer y Philippe Streiff, por Tyrrell; Pascal Fabre y posteriormente Roberto Moreno por AGS,; Ivan Capelli por March, Philippe Alliot por Lola y Nicola Larini por Coloni.

La temporada comenzó en Brasil, y Tyrrell se anotó un doblete, con Palmer por delante de Streiff y de Fabre. Eso sí, acabaron 10º, 11º y 12º en el GP, fueron los últimos. Streiff se puso líder al ganar en San Marino y ser 2º en Bélgica, mientras que Palmer se retiró en ambas ocasiones. Polémica fue la de Spa donde ambos Tyrrell chocaron en la primera salida de forma espectacular y destrozaron sus coches. Habría una resalida pero sólo un muleto y el elegido para pilotarlo fue Streiff por haber clasificado mejor. Jonathan contraatacó con dos victorias, en Mónaco (5º global, por lo que sumó 2 puntos para el campeonato de pilotos tradicional) y Detroit, confirmando que los dos pilotos de Tyrrell serían los que pelearían el título, puesto que nadie pudo hacer una oposición constante, solo Fabre aguantó la primera mitad de campeonato, acabando en el podio en las 7 primeras carreras, pero posteriormente comenzó a ni siquiera poder clasificar y Capelli, que acabaría ganando dos carreras, llegó demasiado tarde al no poder puntuar en 7 de los primeros 8 GPs. Palmer y Streiff se alternaron las victorias en Francia, Gran Bretaña, Alemania y Hungría, pero el abandono del francés en Silverstone y Österreichring le lastraron en la pelea por el título.

Se repuso con el triunfo en Monza y la segunda posición en Jerez, carrera en la que Palmer abandonó por un accidente. Eran 71 puntos para el inglés y 64 para Philippe, con 3 carreras para el final. Streiff podía vencer si ganaba las 3 carreras, pero en México ganó Alliot y el acabó 3º, por detrás de su compañero Palmer y complicándose el título. Si Jonathan acababa por delante de él en Suzuka, penúltimo GP, se proclamaría campeón. Y eso hizo Palmer ganó con facilidad la carrera y se llevó el primer «Trofeo Jim Clark» con siete triunfos, Philippe Streiff logró cuatro, Philippe Alliot (Lola), a menudo por delante de los Tyrrell en los entrenamientos, con tres, Ivan Capelli (March) con dos y luego clasificaron Fabre, Moreno, Dalmas y Larini.

La realidad era más dura, Palmer apenas sumó 7 puntos para el campeonato «real», acabando 11º, y demostrando que los V8 de Cosworth que tan competitivos fueron en los años 60 y 70 ya estaban totalmente desfasados.En el fondo, o no tanto, los trofeos Jim Clark y Colin Chapman estaban un tanto descafeinados, la gente estaba más centrada en la pelea entre Mansell y Piquet, pero la FISA había cumplido su objetivo, los motores turbo iban a ser prohibidos en 1989 por motivos de seguridad y para preservar el futuro de las escuderías pequeñas, el darle un certamen propio a los motores atmosféricos en 1987 serviría para “empezar a hablar” de nuevo de estos propulsores e introducirlos poco a poco de nuevo en la máxima. Por ello, una vez dada la publicidad, los trofeos se retiraron y en 1988 no se volvió a saber de ellos.

Palmer y Tyrrell disfrutaron de sus pequeños éxitos, los últimos de su historia y la F1 retornó a la normalidad, una única categoría y sólo un piloto y equipo campeón.Como muestra de que los atmosféricos lo hicieron mejor de lo esperado, hay que señalar que salvo Coloni con el FC187, todos lograron puntuar “de verdad” en al menos una ocasión, destacando los cuarto y quinto lugares de los Tyrrell en Alemania, en un GP plagado de abandonos. Tyrrell, de hecho, acabó en una más que honrosa sexta posición del mundial con once puntos superando a equipos con motor turbo, como Brabham y Ligier.

Destacar que ese año se modificó un poco la normativa para dar más oportunidad a los coches con motores atmosféricos que pasaron de 3000 cc a 3500, el peso mínimo bajó de 540 Kg a 500 sin limitación de carburante, a diferencia de los turbo, que aparte de seguir pesando lo mismo que antes (540 Kg), sólo disponían de 195 litros para cubrir la distancia para motores de 900 CV. El tipo de motor era con pistones alternativos de 4 tiempos, de no más de 12 cilindros e ilimitado en las RPM. Todos los participantes de ese trofeo montaban el mismo motor, el Ford Cosworth DFZ, evolución del mítico DFV que rendía 580 CV.

Un bonito recuerdo estos títulos para Palmer y Tyrrell. Algunos dirán que ganaron los trofeos sin oposición y que uno es más o menos bueno en relación a la competencia a la que se enfrenta, pero a Tyrrell no se le regaló nada y se permitió el lujo de superar en carrera a coches mucho más potentes. Y eso no se consigue de casualidad. Hicieron un brillante trabajo con los medios que disponían.Esta es la historia de estos campeonatos dentro de los otros campeonatos, algo inédito en F1 y que solo ocurrió ese año.

#DardoFernándezTorremare#TrofeoClark#TrofeoChapman

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